Marisol Vera Guerra

MARISOL VERA GUERRA
I
hay mujeres que viven dentro de una casa
esto puede parecer normal
completamente lógico
porque
para eso sirven las casas
para ser habitadas por Ellas
     los geranios que colorean el patio
     la luz dormida sobre el azulejo
     el dosel amarillo de la cama
     el gato que gobierna el tejado
     las jardineras     el pórtico     la cerca
     sólo están ahí como el reflejo de un pez
                              en la superficie del agua
el otro     animal sin concha    llega a la mitad del día
a vaciar la jarra de leche en el lavamanos
a ensillar el caballo y a pulir las aldabas
mientras Ellas abrazan las paredes como madreselvas
soportando el peso exacto de la construcción
     el aire que sube por la tubería es su sangre
                                  livianita
                   oscura        tibia        al menos
hasta que la cáscara del tiempo se desgaja
                                       del libro de su autoría: Gasterópodo
Que MARISOL VERA GUERRA es una poeta joven se dice fácil, que es humilde como sus versos en minúscula y que es multifacética también. Pero mi sensación de leer a una chamana de la literatura, de sentir la palabra encarnada es otra historia…
 
Su maternidad como parte de su destino forestal es de un hechizo que supera la alquimia femenina.
Marisol es como una imagen fractal de la mujer y del ser humano, su actividad creativa pluridisciplinaria, su conciencia de aunar su familia, sus roles y su vocación artística con amor, responsabilidad y sencillez la convierte en deidad de varios brazos y un gran corazón.
 
Tuvo la gentileza de contestar varias preguntas para que la conozcamos en su vida privada y laboral-creativa. Sus palabras valen más que mis elogios. (Le siguen más poemas, biografia, comentarios-reseñas y mas poemas.)
He aquí sus respuestas que publico tal y como me las contestó, con amor, agradecimiento y respeto:
¿Eres escritora de carrera o has seguido alguna carrera?
Soy licenciada en psicología. Mi formación como escritora ha sido esencialmente autodidacta, desde niña. En la década pasada formé parte del taller de literatura ARGOS que impartía la Doctora en Letras Ana Elena Díaz Alejo, en Tampico, Tamaulipas, donde vivía. Ella me ayudó a conocer herramientas formales de escritura, me mostró a diversos autores y alimentó mi pasión por las artes.
¿Vives de la literatura? O ¿Cuál es tu ocupación?
, vivo de la literatura, aunque no sólo del acto de escribir. Tengo una editorial. Soy editora, tallerista, ilustradora, y obtengo mi sustento del conjunto de diversas actividades relacionadas con la literatura, la edición y las artes visuales. Además, debo admitirlo, muchas personas son generosas conmigo y aparecen en mi vida como hadas madrinas que me impulsan a seguir creando.

 

¿Con quién vives y dónde? ¿Te acepta tu familia como escritora?
Vivo con mi esposo y nuestros tres hijos, en Monterrey. Él viaja a menudo por lo que la mayor parte del tiempo estoy únicamente con mis niños de 8, 3 y 1 años. Mis padres y hermanos residen en otro estado. Crecí en el seno de una familia tradicio
nal en Tantoyuca, Veracruz. Desde niña manifesté interés por la literatura y mis papás parecieron aceptarlo, incluso alentarlo (mi papá en su mocedad tuvo el sueño trunco de ser escritor, ya de adulto ha compuesto canciones y
acrósticos), pero no vieron las artes como una verdadera profesión a la que dedicaría mi existencia, creyeron que sería profesora de primaria, con una vida parecida a la de ellos y que incluso me quedaría en el pueblo donde crecí. Que mi familia comprendiera mi decisión de dedicarme exclusivamente a la literatura no fue fácil, sobre todo cuando me convertí en madre, me presionaban mucho para que eligiera un oficio más “formal”; para mi madre especialmente fue duro que yo no me convirtiera en lo que ella quería; afortunadamente esa etapa de lucha y presión ya pasó, hemos madurado juntos y el amor ha prevalecido sobre las diferencias.
En cuanto a mi esposo, él adora que yo sea poeta, pero durante nuestros primeros años de matrimonio

Presentación Gasterópodos

 batallé para que comprendiera mis compromisos como escritora, por ejemplo, asumir una publicación o leer en un foro, lo cual él veía como banalidades como si lo único importante fuera escribir y no publicar; actualmente eso también ha cambiado, él respeta y alienta mis decisiones y, debo decirlo, es una de las figuras centrales de mi mitología literaria.

Mis hijos, a pesar de ser tan pequeños, se involucran mucho en lo que hago dentro del arte, los tres dibujan conmigo, el mayor que es bastante bueno (y creo que me superará muy pronto) es mi crítico más eficaz. Además, poetizo a menudo mis vivencias con ellos, de modo que sus risas, sus llantos, sus jalones de pelo son parte de la materia prima de mi escritura.
¿Cuándo decidiste que eras escritora?
Cuando tenía doce años. Antes de eso yo quería ser científica.
¿Qué fue lo primero que recuerdas haber escrito? ¿A qué edad?
Un poema para mi abuela materna, a los siete años; el segundo poema fue para mi madre a los ocho. Recuerdo haber escrito muchos cuentos, una pieza de teatro y hasta un intento de novela antes de terminar la primaria. Además, tenía mi propio periódico fantástico, en hojas de máquina inventaba noticias y las ilustraba. También dibujaba cómics sobre mi vida cotidiana.
¿Quién te ha influido en tu vida literaria?
Yo diría que quien primero me hizo querer ser poeta no fue un literato sino un científico: Carl Sagan, su libro Cosmos cultivó parte de mi pensamiento básico: el universo es poesía. Ya en un plano más formal me influyeron fuertemente tres autores que leí al final de mi niñez: Edgar Allan Poe, Gustavo A. Bécquer y Oscar Wilde. Después, en la adolescencia, García Márquez e Isaac Asimov. Al comienzo de mi vida adulta Arthur Rimbaud, Franz Kafka, Hermann Hesse, William Blake y Sylvia Plath. Además dos libros han sido de manera cíclica mi fuente de imágenes: El Quijote y La Odisea. A quien más recurro hasta la fecha sigue siendo Poe. Lo adoro.
Otras grandes influencias que he tenido en mi proceso creativo son el cine de Ingmar Bergman y la obra de Van Gogh.
¿Qué temas son tus preferidos? Y ¿cuáles géneros has incursionado?
Escribo poesía, ensayo, cuento, novela, dramaturgia; también experimento con dibujo, videopoema, performance… es difícil hallar un género que no me llame la atención, siempre estoy tratando de aprehender todas las formas posibles de expresión.
Escribo, principalmente, sobre mi realidad inmediata, lo que conozco, lo que vivo, a menudo transfigurado a través de la imagen poética. En el caso del ensayo me gusta hablar sobre ciencia, educación y acerca de la obra de otros escritores.
¿Tienes hábitos para llamar a tus musas, alguna rutina? Como poner música, etc.

No, para nada, con tres niños pequeños en casa sería muy poco práctico depender de las musas y de los rituales. Yo siempre estoy inspirada, siempre tengo algo qué decir, lo que no siempre tengo es el tiempo o los recursos materiales para construir la obra que está en mi cabeza, aun así, escribo constantemente. Yo escribo y dibujo con una bebé pegada al pecho y otra trepada sobre mi espalda, mientras mi hijo platica conmigo y se cuece el arroz. Escribo en la estación de metro, mientras espero en un consultorio, hasta en la sala de parto, en todos lados pues. Es la música del mundo la que escucho de fondo.
¿Qué es lo próximo que te gustaría escribir?
Una novela de terror, es un género que siempre me ha fascinado, pero no lo he desarrollado.
¿Te sentiste diferente, bien, o como, después de publicar por primera vez?
Me sentí muy contenta y cada nuevo libro me da mucha alegría.
 Nacional de escritores Jóvenes Conarte

¿Qué le dirías a alguien que quiere publicar su primer libro?

Que primero se asegure de que eso es lo que él quiere decir, que esa es la manera en que se quiere representar ante un público lector; si bien es importante hacer caso a la crítica, también es esencial, a mi juicio, que el autor se sienta cómodo en sus letras. Quizá nunca estará del todo satisfecho, esa insatisfacción es parte del impulso para continuar escribiendo, pero sí puede tener una percepción aceptable de lo que ha escrito y asumir esa responsabilidad.
Publicar me parece parte del proceso de creación, porque un libro es el final de un ciclo creativo y el umbral de un ciclo nuevo. No necesariamente debe publicar en el soporte tradicional, ahora están las redes sociales, los blogs, otras plataformas que me parecen igual de válidas que el papel. Quizá el riesgo es que al quitarle la formalidad a la publicación también se puede perder objetividad. Publicar no nos convierte de manera automática en escritores. Ser autor de un libro o de un texto no nos inviste de arte, para ello se debe tener disciplina, entonces también le sugeriría no dejarse arrastrar fácilmente por las trampas del ego. Cultivar el criterio y la sobriedad hacia uno mismo.
A veces he visto que la energía creativa se atora o se congela porque el escritor no le da salida a su escritura, la cual siente como algo que poco a poco va dejando de representarlo. Publicar puede ser un acto muy liberador.
Le diría que no sea tan aprehensivo, que todo fluye, no necesita haber acabado el libro perfecto para sacarlo a la luz.

con la poeta colombiana Luisa Isabel García
¿Qué otras artes practicas?
Aparte de la literatura, el dibujo, es algo con lo que complemento a veces mi escritura. También he participado de manera experimental en teatro y performance. Todo finalmente lo relaciono con la poesía.
¿Hay algo más que quisieras decir y no te he preguntado?
Sólo agregaría las gracias por tu tiempo y tu amabilidad al darle un espacio a mis letras. Espero que encuentres en ellas algo digno de mencionarse. Un abrazo cálido.
Marisol Vera Guerra
MINOS
a punto
veo dormir a mis hijos
pequeños guisantes blancos      envueltos por la calma
cíclica
matemáticamente
ensamblados al continente del cuerpo
                                                      roja bocanada de aire     
Haku
que me rasgó un paisaje (su horizonte de pájaros azules)
Morgana
que sólo tiene un mes     no necesitas más quiero decirle
para qué
               estamos bien así
               tú     recién salida de la fragua
               yo con mi cabeza intacta
quién diría que mis manos desmenuzarían estrellas
     en la nieve    
pero aquí no hay nieve
apenas un collar de hueso    
la sonrisa eterna y deliciosa de los desposeídos
que infaman la calle con sus amores
      los chanates se pasean por mi jardín    
      reyes de un país donde los cuervos han enmudecido
      no logro entender su lenguaje
      algo sobre mujeres y decapitaciones:
                         todas unas putas
bajo las rocas arde
la risa solemne de los escarabajos
                                         –antes una flor blanquísima
                                           se deshojó entre mis labios–
ahora
voy perdiendo el ansia de volar
detesto mi reflejo
                        inútil geometría en un pozo de mercurio
pronto las ondas tomarán su curso
y mis niños seguirán sonriendo      
cosidos a la esperanza     
jalo hacia mi pecho el hilo de su alma
como Ariaghne
              pobre        pobrecilla                
              aguardando al amante
              que vendrá con sangre de toro en los puños                  
¡tantos siglos!
y las mujeres seguimos quedándonos dormidas a la orilla del océano
NUCIS
he hallado una nuez
muy cerca de mi casa    
entre guijarros que pulen la orilla del agua
                           pequeña y sola
autocontenida en su mundo
                                                            sola
como la falange en mi dedo meñique
se la he obsequiado a mi hijo
él la estrella contra el suelo y dice te acuerdas mami
     cuando partíamos nueces
     en nuestra otra casa      con un tubo rojo
     eran tan duras como ésta
     y también sabían a tierra
el aire nos traía noticias del desierto
lo cuervos llegaban a instalar su graznido en la ventana
pero no había nogales     ni mariposas
ningún lecho donde Heráclito soñara
lo veo claramente
ahora
que el sol se desliza por el puente San Antonio
y  el fruto seco se destroza
bajo el peso de un zapato

Performance: Ayotzinapa


LA VERDULERÍA DE LA ESQUINA
de pie junto
al muro que aísla mi calle del resto del cosmos
veo salir a los niños
hacia la mañana     el futuro sobre dos ruedas
y un hada madrina hermosa
pasan frente a la verdulería
donde los hombres cargan bultos llenos de tiempo
     cajas con algo parecido al amor
van disponiendo la verdura fresca
sobre un tapiz     
      las papas aquí     las lechugas allá
constelación de estrellas vegetales
a guisa de dios organizando un ajedrez magnífico
y yo
sobre el tejido roto de la realidad
devoro la radiación de risas (su destello)
esperando a que las mesas vuelvan a quedar vacías
a que el sol se haga negro
y nadie más emerja de este agujero
                              entonces mi cena estará lista
                              con un merengue de larvas
                                        del libro de su autoría: Gasterópodo
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