Entrevista a Luis Mey

Ante todo LUIS MEY, felicitaciones por esta invitación de la BIBLIOTECA NACIONAL. Razones no faltan para que te hayan nombrado en el lugar de conducción para que los que deseen escribir y no tengan los medios para pagar un taller privado, lo hagan.
La revista Guka, que durante diez años fue auspiciada por la BIBLIOTECA NACIONAL, quiere hacerte algunas preguntas para que, quienes la siguen, aún desde fuera de la frontera de Argentina, sepan que nuestros escritores, tienen esta suerte y además esta posibilidad: la de que alguien que con sus logros llegó a un lugar de prestigio en las letras Argentinas, pueda conducirlos en el camino elegido.
Para ellos van estas preguntas.
*¿Cómo se inicia tu carrera en este horizonte infinito que tiene la escritura?¿a qué edad te diste cuenta que tenías algo en común con el deseo de escribir?
A los quince estaba más perdido que ahora. Pero apareció un amigo que me dijo que todo lo que contaba podía escribirlo, que me convenía escribirlo, así, en forma de cuento. Y con todos los errores (magnánimos, por supuesto) y el nivel paupérrimo con el que se puede contar, bueno, al menos me di cuenta que no había número que cuantificara cuán perdido estaba en todo. Así que la respuesta es a los quince. Y la pauta, desde entonces, es esa: lograr que exista un número legible para medir cuán perdido estoy.
*¿Quiénes fueron tus maestros en ese debut?
¿Literarios? Ninguna escuela: aparecieron libros, nada más. Podía salir un Stephen King, un Soriano, un libro de autor desconocidísimo que editaron por ahí en Uruguay. Cosas. Carteles publicitarios. Pero, como siempre, como en casi todos, la limpieza paciente de la cera del oído es lo que nos marca. Cuando las palabras tocadas por la lengua que mejor las toca llegan a uno y uno las absorbe, entonces estamos para hacer algunas cosas sobre la hoja. Pero creo que no haber tenido un rumbo fue una suerte para tener una paleta de desastres varios, una experiencia de lectura variada, fabulosa y terrorífica, que nutre a veces de lo que necesita el que quiere escribir: saber cómo lo hacen los que saben y saber a qué pileta seca se tiraron los que no.
*¿Dejaron marca esos maestros? ¿Cuáles?
Que hay que tener paciencia. Que publicar un libro no es un mérito: el mérito, en escritura, es escribir un texto que nos deje satisfechos. La publicación, después, es abrir la puerta a terceros. Un encuentro maravilloso que, por fortuna, culmina cuando hay que volver a escribir. Que, incluso, el mejor encuentro entre lector y autor se da cuando el autor no está, de ningún modo, involucrado en la experiencia de efecto, el momento de lectura, del lector. Podrán hablar luego, seguro, pero el momento del efecto es tan personal y solitario como el momento de la escritura. Y ambos son los más fabulosos.
*¿Te gustaba leer? ¿Qué tipo de lecturas?
Me gustó leer desde que descubrí la lectura y la escritura. Las descubrí muy de la mano. Me gustaba vaguear y estar tranquilo a la noche, porque era el único momento donde había silencio. El resto del tiempo, al menos en esos momentos, había gente, y la gente que me rodeaba gritaba mucho y estaba muy nerviosa y estaban muy cagados a palos por las cosas del contexto y las falsas inyecciones que les vendían.
*Contanos algún episodio de tu infancia que te haya marcado para entrar en la letra.
Que me hayan dicho estúpido no menos de nueve millones de veces.
*Elegí algunos escritores de la nacionalidad que te guste para sugerir a los futuros escritores su lectura y por qué.
Si los consiguen, dos: una, mujer, Agota Kristof y su magnánima “Claus y Lucas”. Otro, William Goyen por “De ángeles y hombres”, difícil de conseguir, pero maestro del cuento a la altura de Chejov y Cheever.
*En la actualidad se escribe y en varios formatos, ¿te gusta algún formato en especial?
Creo que las mejores cosas no son las que se publican. En la divulgación hay un deseo que mejora las cosas para un común denominador, un colectivo que difunde y se apropia de ello. Pero creo que hay cuadernos escondidos y libretas, y anotaciones al margen que, de tener el poder, me sumergiría en eso más que en cualquier otra cosa. Manos de autores y autoras que andan por ahí disparando a escondidas las mejores líneas.


Siempre voy a escribir. Con un palito en una playa perdida. Como sea. No es menos efímero el libro que la escritura con el palito en la playa. Pero que me alejaría, me alejaría. De hecho, me alejo: siempre que puedo escribir pensando en ese momento en que me sentaba en la mesa que había improvisado con una vieja máquina de coser y un cuaderno y una birome, entonces soy feliz. Y ese momento no era otra cosa que la sensación de libertad más pura, el punto más lejano de concreción del sueño donde todo podía suceder. Esa adrenalina, ese recuerdo, es lo que me salva. Lo que me sienta a escribir.
Muchas gracias por tu tiempo, por tu talento, y también feliz y próspero camino el que vas a emprender.

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2 Comments

  1. Hola, mi nombre es Angie García, los felicito por el trabajo que hacen. y agradezco por las notas que me hacen llegar a mi mail.
    Tengo un programa radial, desde hace 3 años, y quisiera saber, si puedo compartir alguna nota de autor, o incluir en el blog de mi programa, su Web, ya que mi programa es netamente cultural
    Desde ya muchas gracias !!! .

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