“LLUVIA Y…” por Valentín Ortiz Rebolloso

LLUVIA Y…

volveré, la va silbando en su andar el hombre que sabe que su prenda está muy distante de la montaña que es su abrigo y lo oculta entre la niebla. A veces él se sienta sobre un gran peñasco y le da lectura a Pessoa en su lengua materna, lee en voz casi silenciosa, quizá para que el viento que suele bajar de vez en cuando se lo lleve dentro de su pasajera bolsa, la metáfora que se acerque ya no a los oídos de ella, si no a su corazón para que no lo olvide. Los amores buenos no son ni los primeros ni los últimos, cuando se deja todo por derrotar los gigantes de barro, a los falsos Goliaths, aunque se resguarden con feroces mastines y proyectiles no de caucho. Abajo en la sábana, ella mira a un cielo que presiente que cuando sus nubes negruzcas dejan caer sus pesadas gotas, estas son las que deja en libertad desde su interior el ser que lo habita más adentro, así lo entendía ella y de esta verdad nadie la convencía de estar equivocada. Nunca fue a la escuela, más aprendió a leer por que las circunstancias a si la obligaron, a lo primero que le dio lectura fue a un verso del Sermón de la montaña, letra por letra fue su primer intento, luego fue uniendo a estas, hasta que pudo formar palabras. Aquella noche, él sabía que quizá esta era la última, los destellos de una primera luz de bengala lo sorprendió a él y a sus compañeros, después ya no pudieron regresar a la montaña, los habían detectado en pleno llano, los motores de los aviones no hacían tanto ruido como la lluvia de morteros , no supo más de sus hermanos de sueños , solo recuerda vagamente cuerpos alzándose al firmamento después de caer sobre la tierra que pisaban los morteros al hacer estos su explosión. El despertó en casa del buen Jobo , aquel viejo del que poco se sabía de su pasado , el que tenía una mujer gorda y bonachona y tres hijos , dos hombres y una mujer a le que le llamaban Lluvia , la cual a sus dieciocho años no dejaba ser silvestre flor , despertando los dormidos instintos que Adàn le despertó su Eva por culpa de la manzana , instintos aun inocente. Jobo nunca dio la oportunidad de que su familia preguntara el por qué se decidió a llevar a su rancho y salvar a ese hombre que encontró mal herido en una Ciénega , lleno de piquetes de sanguijuelas en sus brazos y no en todo su cuerpo , quizá por lo resistente de los ropajes que lo cubrían hasta el rostro . La radio lo había dado a conocer ese día muy temprano, que dos días atrás se había dado un encontronazo entre supuestos militantes extremistas de izquierda y fuerzas leales al estado . Que las únicas bajas eran de los seudo guerrilleros , mas nunca dijeron que para detectarlos hicieron uso de tecnología sofisticada y de artillería pesada, que la tregua había sido violentada, que estos cuidaban de algunos animales herbívoros un plantío de frijol peruano y unas cuantas hectáreas de maíz y papa, ya a punto de ser cosechados. Los sueños de Jobo coincidían con los de aquel joven al que solo él le conoció su rostro y ella un instante largo. A él le daba risa cuando ella le hablaba e Dios, vírgenes, santos milagrosos y ángeles celestiales cuidadores de almas, subjetivismo inocentemente anidado en ella. El le dijo un poema sobre la lluvia que fue bálsamo en su piel en sus labios, ella supo que era su destinataria… eran grandes sus deseos de sentir la caricia de un hombre aunque estas fueran solo palabras, su madre la alentaba a platicar con él por largos ratos, su padre nunca desconfió de su palabra, él era uno más de ellos, sabía que este no se quedaría por un buen tiempo, ni que renunciaría a sus sueños por derrotar a los cachorros de Goliath. Para cuando llegaron los guachos , ya había sido muy tarde , alguien había dado el soplo , unas fotos instantáneas recientes de sus dos muchachos le permitieron a Jobo que estos no dudaran, que solo habían sido infundios en su contra… ¡¡Hermosa hija tienes, hombre!!, le dijo el sargento que encabezaba el grupo, si señor mi hija es hermosa, pero sus ojos y corazón son para un buen muchacho del pueblo, ya está apalabrada. Yo le pido señor que respete, no haga comentarios. El sargento reconoció que estaba derrotado ante las palabras sabias, solo se concretó a decir, sí llegas a saber de algún extraño o de algunos, baja al pueblo y dríceselo a la autoridad, él sabrá comunicarse con nosotros, está muy bien, señor no olvidare su dicho. Los de uniforme verde se regresaron por el único camino por el que llegaron, no se dieron cuenta que Jobo tenía otros caminos y que uno de ellos llevaba hasta el pie de la montaña por debajo de la tierra. ¡Prepárate una buena salsa mujer, tu lluvia, tráete ese armadillo oreado! Hoy vamos a comer como si fuera día de fiesta, estos por ahí se van a estar haciendo pendejos y tal vez vuelvan, pero uds no saben de la existencia de nadie, más que nosotros, de los aullidos de los animales de noche, de la brillantez de la luz de las luciérnagas, que a veces, tú lluvia correteas y deseas atrapar con tus manos a estas, creyendo que son estrellas y de los murciélagos que nos dicen que la noche puede empujar las voces de los sueños de los sin voz cuando los haga despertar el sonido del gran caracol. Algún día en el futuro pronto alguien liberará los sueños de los pobres, allá arriba en la montaña, él bebe una taza de café y escribe después de haber dado lectura a Pessoa: en la luminosidad de oscuridad de la noche, supe el sabor de guanabana que tienen tus labios y de la caricia lluvia que fue bálsamo para mi exiliado corazón, mujer flor de sábana virgen y sueños de libertad, los perros aun siendo fieros y rabiosos, nunca mancillarán nuestra dignidad, viento llévale mis besos a sus labios, mis palabras día y noche a sus oídos, caracol dile que un día no sé cuándo volveré , luna cuando sus ojos se posen en ti dile que si existo , sol musítale cuando tus rayos dejes salir y estos caigan sobre su cuerpo, dile, pero dile, que

Valentin Ortiz Rebolloso
Valentin Ortiz Rebolloso

Valentín Ortiz Rebolloso, vive en Ébano, S.L.P.México. Trabaja de Prof. De Educ. Prim . Recibio por el Consejo Nacional de Cultura y las Artes de Mèxico , el Premio Nacional Tiempo de Niños en 1990, colabora con Vox Populi, Periódico Electronico de la Cd. DE San Luis Potosì, Mex. Es miembro de la Dirección Colectiva de la Revista de Arte y Cultura, “La Cigarra” de Ébano, S.L.P.Mex. Además es Fotógrafo, escribe poesía, cuento y dirigió el Grupo de Teatro Infantil: “La Regla Rota” en su pueblo natal. Ébano, S.L.P.Mex. Septiembre de 2015.

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