EDITORIAL

CAMELLAEn primer lugar quiero aclarar quiénes somos a esta altura del año. ¿Por qué? Bueno el mundo no es un cristal que siempre permanece, eso que llamamos “mundo”, “realidad” o lo que les guste es un “plaf” tal como dice un amigo Haiku que él mismo es un plaf, es decir algo que cambia en forma constante y que “se” piensa así, desde distintos ángulos, que cuando cae en el agua la transforma en su totalidad en esa caída.
Ya pensar es toda una cabalgata. Leo en la revista  “Conjetural” acerca de James Joyce: “Solemos llamar poeta al preferido de una lengua. El poeta cede su nombre a una ocasión del azar, momento en que el azar se suicida, soñando que lo que inventa es el despertar de un recuerdo que la lengua no sabía que había perdido”.
Luego por ahí se escapa algo del cual nosotros tomaremos la punta para seguir y continúa: “sacudir la lengua con el lenguaje del sueño”.
Me parece amigos de GuKa que haber tomado un camello de la pluma de Cortázar, GUK, y hacerlo GuKa, no es poco.
Es transitar un camino. Digamos un cabalgar hacia un dónde que no nunca conocemos.
Ese andar errante del poeta que de pronto hace silencio y surge una palabra y donde está, la escribe, la pinta o hace algo con ella y ahí transforma el mundo entero y sigue caminando hacia donde no sabe que va.
Fue por eso que este año ampliamos los géneros en nuestro certamen. No le dimos primacía a la poesía, sino que hicimos cuento corto, micro-cuento, ilustración, crónica, poesía libre, en fin, hicimos lo que se pudo y seguimos tratando de ser, lo más siniestros posible en el momento de elegir. Por eso y para eso. Para que no se cristalice nada y se siga adelante. Porque, ¿qué significa que uno saque una revista y un papel acartonado de color amarillo con letras negras, como estímulo a la escritura? No significa nada y sí, el seguir andando, como estímulo. El seguir buscando.
Este año fue muy especial. Dije que iba a decir quiénes somos. Dije también que iba a decir quienes siempre estuvieron alrededor de Guka aunque no hayan estado presentes. Yo sé que entienden. Estuvo sí, siempre, el pensador de mayor talento que tiene el país,  más allá de que se acuerde o no con él. HORACIO GONZÁLEZ. Estuvo ADRIANA, la compañera inseparable desde sus inicios de GUKA. Estuvo el edificio de la Biblioteca Nacional a disposición de todos. Estuvo, una gran poeta, trabajando hasta de madrugada. Estuvo una excelente poeta que ya nos prestará sus fotos para el próximo número. Debió ser en este, pero no se llegó, eso sí, creamos una página que siempre se actualizó para todos los amigos.
También un grupo de gente a quien voy a nombrar por cierto pudor y que me ayudó a pensar algunos rincones que estaban como quietos, entre ellos Elizabeth Barral y el Haiku a quien ya nombré. Mónica, Alejandra, José. Andan por caminos sinuosos y se animaron a llevarme y eso me dio ganas de seguir a pesar de grandes piedras que, bueno, se presentaron durante la marcha.
Estuvo Ester desde Miramar siempre atenta a los eventos para enviar y dar aviso de lo que sucede en medio de un mar hermoso y algo frío.
A veces estuvo Alan. Con Claudio no pudimos conversar poco para producir algo en GuKa porque no había café, como me lo prohibieron, fue difícil encontrarnos.
Norita, siempre al pie. Clo y Alicia Solda también. Ester, la inseparable Ester de Miramar con noticias frescas. Nora Coria, un emblema de los talleres de la Matanza. Fabián Soberón, que se fue a Nueva York y colaboró con reseñas impecables como toda su literatura.
Carlos se nos metió en un faro pero no le pedimos mucho, tiene que llevar a su hijo: “Iluminados por el faro”, novela inolvidable que lo vale y creo que todavía extraña a su Walter un poco más que todos nosotros.
Ezequiel siempre presente creando lugares que hacen a la cultura de la Ciudad de Moreno. Un Instituto de formación docente que no es poco. El Néstor Kirchner, más allá de cualquier adhesión está y se formó con el empujón de Ezequiel, primer premio de poesía de GuKa allá por el 2011, creo. No se sacó fotos, no hizo ruido y en silencio trató  que la gente que tenía ganas de distribuir conocimiento lo hiciera. Gracias Ezequiel, sos un capo, realmente. Calladito la hace. Mejor dicho, las crea.
En fin, el Charp, siempre presente y Graciela que pidió no ser jurado, y respetamos su solicitud Es una poeta y hay veces que uno se cansa de andar y andando hace un alto, pero la esperamos el año que viene.
La legendaria y nocturnal María Fernanda, que promete, promete y yo sé que trabaja mucho por allá por el Chaco. Este año se durmió un poco, pero esperamos que el año que viene, no. ¿No se habrá perdido en las aguas del Baritú? Yo sé que le convidó vino a las piedras benditas y también puso sus hermosas piernas en las termas, pero bueno se nos pierde en la selva chaqueña y chau Fer. Guka la va a ir a buscar.
No nos olvidamos del vocero aunque de golpe se puso afónico y no pudo vocear más.
Ahora sí, hablemos en serio. Tenemos un poeta. Tenemos una invitación. Tenemos una traducción y una trayectoria.Pocas veces se habló de él.
Las luces del centro lo encandilan, pero no los ojos de poetas interna-cionales para verlo. Es decir, para hacerlo visible. Se llama Ricardo Rubio y enumerar su obra nos llevaría otro editorial. Lo que sí vamos a decir es que está traduciendo a Jeton Kelmendi, poeta que nació en Peja, Kosovo, en 1978, y algo más que los espera en estas páginas.
Bueno, vamos a los finalistas de 2015, parece mentira diez años…
Llegaron casi setecientos trabajos… No fue fácil y quisimos repartir entre ciento y pico digamos, premios. Más bien diría estímulos. Porque los premios son eso:  flechas para seguir trabajando con más ganas.
No es para sacarse una foto bajo el sello de la BIBLIOTECA NACIONAL y suponerse el consagrado de las letras Argentinas.
Es un cartón y una revista para tener un estímulo.
Este número se lo vamos a dedicar a poetas sensacionales que hicieron mucho por la cultura bonaerense.
Vamos a empezar por cuatro excelentes trovadores. Uno, un brillante actor que fundó LA CASA DEL POETA.
Queremos hacer una presentación de GuKa ahí. Justamente porque cuando vivía no se le dio la importancia que tuvo. Me refiero a Osvaldo Milano Arrieta, que un día se nos fue de repente y nos dejó inconclusos.
Legitimó a muchos.
Hamlet Lima Quintana también fue uno  de ellos.
El otro es Horacio Forti.
A ellos les vamos a dedicar este número y les pido a todos los redactores que ya mismo vayan subiendo material para que esta revista sea el homenaje que se merecen.
Pero hay uno que aún anda detrás de las metáforas y queremos que esté con nosotros. Un emblema de la poesía. Un hombre que trabajó de modo incansable.
Un hombre que nos va a recordar esos lugares imposibles donde se hace posible el color del deseo. Ese hombre es Alberto Luis Ponzo. Y queremos que nos acompañe.
Otra, una matemática, que si bien ella no lo sabe, es una gran poeta en ciernes. Laurita Peresán, una hija que tengo ahí escondida para mostrarla poeta en su momento.
Así es.

Y que GuKa sea.

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1 Comment

  1. muchas gracias Alicia Digón por los detalles de tanto desconocido para mí y que me está alimentando el alma ¡Muchas gracias!

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