PAULA JIMÉNEZ ESPAÑA

Paula Jiménez España
Paula Jiménez España

 

Paula Jiménez España

nació en Buenos Aires en 1969. En poesía publicó “Ser feliz en Baltimore” (Nusud 2001), “Formas”, libro y cd (Terraza 2002), “la casa en la avenida” (Terraza 2004), “la mala vida” (Bajo la luna, 2007), “Ni jota” (Abeja Reina, 2008), “Espacios Naturales” (Bajo la luna, 2009) y “La vuelta” (Simulcoop, 2013) . En prosa: “Pollera pantalón / Cuentos de género” (La mariposa y la iguana, 2012) y los relatos “Aventuras de Eva en el planeta” (2005) y “La calle de las alegrías” (2006), que fueron editados en Barcelona (Serena Ediciones). En 2012 antologó “Tal vez debería hablar yo del fuego, sólo del fuego” (La mariposa y la iguana), compilación de poesía y narrativa.Textos suyos integran diversas antologías argentinas, españolas e hispanoamericanas, entre ellas “Animales distintos” (México, 2008) y “Poetas argentinas 1960-1980” (Andi Nachón, Ediciones del Dock, 2007). Por el cuento “Mariquita Sánchez” recibió en 2007 el 2º Premio de relato corto LGBT de Hegoak (País Vasco). En 2006 recibió el 1er Premio Nacional de Literatura Tres de Febrero y el Hernández de Plata en categoría Poesía, y en 2008 el 1er Premio Fondo Nacional de las Artes en poesía también. Fue traducida al inglés y publicada en medios literarios canadienses y londinenses. Dicta talleres de escritura individuales y grupales desde el año 2001 en forma particular. Como periodista colabora con el suplemento “SOY” de Página/12, “Diario Z” y la revista jujeña “Pachacuti” (perteneciente a la organización social Tupac Amaru

 

Leamos algo de su producción amigos, especialmente enviado para GUKA

 

Pearl

Cuando suena Move over tomo sol en la terraza

bajo mi espalda hierve

la membrana plateada impermeable

y el verano y el aceite Johnson me calcinan la piel.

Cuando suena Move over me pregunto

cuantas cosas podré hacer en esta vida

y concluyo que todas.

Estoy despierta, pero el mundo duerme

su antigua siesta mientras Move over suena

y en el zaguán de un edificio tomado

mi amante palestino

me da un beso. Su lengua asoma

femínea y delicada

entre los pelos negros de la barba

cuando suena Move over.

Pero una chica como yo – y él no lo sabe-

hubiera muerto por besar a Jannis Joplin

entrando a la cabina de un estudio

con manos anilladas y vibrando

a capella Summertime.

Los platillos redoblan las campanas

porque ella sigue ardiendo o porque nunca

lo estuvo más que cantándome Move over

en mis auriculares.

La música es un río que esta tarde

desemboca en su boca que es el cuadro de Munch

y los golpes de bata alejan como un viaje de Roiphnol

cualquier pasado, con excepción del suyo.

Y al sonar de Move over, Janis Joplin

tiene los ojos de mi amiga Carolina, ocultos bajo lentes

redondos y dorados y el pelo revuelto y abundante.

Ella me mira con el verde de esos iris que atraviesan los vidrios

me mira con la fuerza concentrada de ese verde

muriendo en su esplendor

como el amor

mientras suena Move over.

 

 

Sweet child of mine

 

No importa que el amor no sea más

que este fuego chiquito que crepita.

No importa que la luna

vuelva a la plaza blanca y ni un alma

se arrastre en la vereda. No importa nada de eso,

ni los pájaros que dejan de sonar

cuando en tus walkman se escucha dulce nena,

odio ver

el dolor en tus ojos.

A vos te gusta él

te gusta cuando toca la guitarra

cuando la distorsión de la electricidad

te hace sentir su enojo.

Te gusta el pelo rubio y su pañuelo

atado al corazón. Un hombre así

te lleva y ya no hay nada

que te traiga de vuelta al lado mío. Dulce nena

tus ojos me recuerdan mi niñez, parece

que te dice y es mentira

sin embargo, vos te morís de amor.

Los perros nos siguen en la plaza, huelen tu corazón

ahora ausentado

porque tus pensamientos se lo llevan.

No importa.

No importará esta noche

en una historia de noches incontables, sin vos

con que se harán los años. No importará

muchas después cuando el insomnio

y el olvido lleguen.

Habrán pasado todos los momentos

con sus pasitos mudos y elegantes, como los pies

de la pantera rosa. Pero esta plaza

con su farol prestado a mi recuerdo

alumbrará los besos que no hubo, los besos diluidos

y sin sombra, como todas las cosas imposibles.

Hay un disfrute infinito en el suspenso

y en cada show se está por gatillar

una emoción rabiosa. Qué importa

que una estrella de rock nos prometiera

su luz inextinguible, no era verdad

una vida dichosa en la que nadie

sacrificara nada.

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