MAX HERRADOR

Max Herrador
Max Herrador

MAX HERRADOR

Nos acompaña desde República del Salvador y

Ojo de venado, de Max Herrador
Ojo de venado, de Max Herrado

esperamos su novela “Ojo de Venado” actualmente en prensa pero pronta a llegar a la Argentina.

Nombre: Max Herrador

Dirección: San Salvador, Urb. Universitaria, 39 Av. N. Calle Las Violetas, 32-A

Teléfono: (503) 7270 5474 – País: El Salvador

 

Datos personales:

Licenciado en Periodismo: Universidad de El Salvador • Miembro Propietario del Consejo Superior Universitario Centroamericano CSUCA (1999-2000). • Secretario de Comunicaciones de la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños, AGEUS y Director- Editor de Opinión Estudiantil (1998-2000). • Actualmente: Conductor de El EXPRESO DE LA NOCHE, programa de la radio de LA ASAMBLEA LEGISLATIVA de la República de El Salvador, AL-RADIO 88.1 FM • Habilidades: Diseñador Gráfico • Fotógrafo • Deportista Federado (Montañismo y Escalada) • Guía Turístico • Cargos Directivos y Voluntariados: • Editor del Semanario “Opinión” (Revista bilingüe de la comunidad hispana de Winnipeg Canadá 1993-1994) • Secretario Ejecutivo de la Federación Salvadoreña de Montañismo y Escalada (1995-1997) • Instructor de las Cátedras, Semiótica General, Semiótica de la Imagen, Semiótica del Texto y Fotografía Periodística, en la Universidad de El Salvador (1997-2002).

 

Ojo de Venado (fragmento del libro)

 

El ojo de venado no es una simple semilla dura color miel de abeja de campanilla, ovalada con una línea oscura que lo cruza por el medio, es más bien una leyenda antigua, tanto, que se remonta cuando estas tierras eran archipiélagos e islotes de volcanes bravos que tiraban cenizas y furia roja por sus bocas y que poco a poco le dieron formas onduladas y llanas a estos lares de la zona media de las Américas. Al norte y al sur imponentes las montañas se elevan a los cielos con sus melenas blancas serranas, viendo como se estrechan las manos hermanas de basalto y cristales de cuarzo.

Cuentan los cuenteros de antaño que un ducho guerrero habitaba en estas tierras jóvenes aterrando a sus enemigos que eran todos los que se cruzaban por sus ojos cafés claros que brillaban aun más cuando veían el fulgor de su obsidiana negra impulsarse antes de enterrarse en el pecho de sus víctimas gustando de la última luz del ojo del ofendido. En la medida que robaba vidas sus ojos se llenaban de poder y fuerza maligna, tanta llegó a tener que pudo con los años matar solo con la mirada, haciéndose viejo y con el tiempo brujo. Más de ochocientos años llegó a vivir sin poder morir como castigo de los dioses por todas las almas en pena que dejó rondando en las selvas y en los bosques, en los ríos en los lagos en las riveras y en las playas, donde arribaba el guerrero de roncos pasos como el retumbar de los volcanes.

Al final hastiado de no vivir en paz y harto de tanto matar se fue huyendo sólo al volcán más alto de todos, al más inhóspito al más frío, el de boca ancha y humo apestoso perenne, ahí se hizo ermitaño y anciano, pero los espíritus que había ultimado aun lo perseguían, así como su conciencia que no lo dejaba descansar, ni dormir ni morir. Por eso gustaba de las zonas neblinosas donde la bruma fuese tan espesa para no ver ni de cerca ni de lejos a los espectros que lo atormentaban, a esta montaña nadie iba por el temor a toparse con el brujo guerrero y sufrir la maldición de su mirada, por eso al pasar el tiempo a esta montaña se le llamó cerro abuelo o cerro viejo, ahora es conocida como el volcán del bosque nebuloso de la madre de la virgen morena.

Nadie supo cuando murió pero dicen los brujos de Guaymango Jujutla Apaneca y Juayua que finalmente se encontró con su nahual en la montaña, un venado cola blanca elegante y hermoso de cuernos altos que lo embistió levantándole de una vez por todas la maldición de la inmortalidad. Justo en ese lugar en una ladera en lo alto del volcán fue donde creció por primera vez el árbol de semillas redondas color cafés, brotando de sus ramas y flores, ojos de venado, allí siempre es un lugar brumoso y frío donde el vidente es ciego y para encontrar este sitio se necesita ver con el tercer ojo y dice la leyenda que el que encuentre este árbol y lo toque queda maldito viendo aquellos espíritus de la antigüedad y haciendo daño con la mirada.

También cuentan que de cuando en vez baja al pueblo el brujo guerrero, siendo bueno siendo malo, con sus ojos nublados y apareciéndosele a los que viven en el calvario dándoles ojos de venado para que protejan a sus niños, a sus amigos, a sus hermanos y a sí mismos, de la maldad que podría o no suceder.

 

 

 

 

 

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