ROBERTO ESMORIS LARA, poesía

Roberto Esmoris Lara

Te recuerdo en el Café Florida
con la mirada que abrazaba a tus amantes de pelo rojizo
Bebías el vino noble de insomnio y de añoranza
en esos silencios tan tuyos como de llegadas a ninguna parte
En realidad se callaban las palabras
o se borraban en el aire al verlas descansando igual que flores olvidadas
Esta vez no ardían de pasión en la habitación 23 de Manila
o en un hotelucho del puerto de Rotterdam,
sólo estaban
serenas
a unos pocos metros en el suave declive de tu imaginación
ahí, en los promiscuos Moulin Rouge que arrastran las corrientes
en los espejismos de las calles
ahí, lejos de las correrías y los perfumes salvajes
Entonces dijiste: “ahora son inalcanzables como toda dicha humana”
Y yo que era muy jóven pensaba en tu “Comarca propia”
y me hundía en ellas, le cantaba a tus amantes
“¿por qué desearé tanto un cuerpo que abandono?”
Era muy joven, Enrique (te conocí a destiempo)
y no tenía tus mares ni tus paraderos ni tus desenlaces
Y hoy en la marea del café Florida
no soy todavía el rastro de un fuego cubierto por la arena.
y las heredo, Enrique, las heredo
Y en tu honor, poeta, seguiré adorándolas
aunque tus dioses no me amparen con el don de la fuga
Las amo con tu “furia de ayer detrás del mundo,
en el errante corazón del tiempo
y en el sol que nace de una mujer que se desnuda”.

Roberto Esmoris Lara
http://quenoseademasiadotarde.blogspot.com

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